SOBRE MÍ

 
 

QUÉ OFREZCO

Ofrezco un servicio de traducciones y revisiones del español, portugués e inglés al italiano, pero no solo eso. Ofrezco una experiencia de más de cinco años hecha de errores y unas cuantas puertas cerradas en la cara, pero también de calidad, atención al detalle y profesionalidad. Una experiencia que es un camino de crecimiento personal y profesional que comenzó durante los años de la universidad, cuando el estudio de los idiomas era un trampolín para lanzarme a mundos lejanos y me permitía comunicarme y adoptar un código cultural diferente al mío. Ese mismo camino que me llevó a perfeccionar mis conocimientos y mejorar mis habilidades, a través de cursos de formación y experiencias laborales en áreas que han sido decisivas para mi formación como traductora. Hoy puedo decir con certeza que haría todas las elecciones del pasado, porque ha sido el resultado de lo que actualmente es mi trabajo, una pasión que cultivo con dedicación, profesionalidad, y compromiso, y con el mismo entusiasmo que me llevó a enfrentarme a los retos del mundo freelance con coraje y ganas de ponerme a prueba.

Para saber más, aquí están mis campos de especialización

Cosmética & Bellezza: Me dedico a la traducción de textos de cosmética y belleza... Leer más

         

Literatura & Cultura: En el ámbito cultural, realizo traducciones de audioguías para visitas... Leer más

 

Traducción técnicaEn el campo técnico, realizo traducciones de manuales de equipamiento... Leer más

Documentos legales: En el campo jurídico, realizo traducciones de acuerdos y contratos; ... Leer más

 

Viajes & Turismo: En el campo del turismo, hago traducciones de páginas web y catálogos de... Leer más

                                                                                   MIembro dE 

 

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ON THE ROAD

Cuando pienso en mi primer viaje pienso en cuando tenía nueve años, cuando, con motivo de mi Primera Comunión, fui a un retiro espiritual con mis compañeros de catecismo en una localidad a tres kilómetros de mi casa, en un convento de frailes capuchinos en la campiña de Umbría. Iban a ser días de oración y veladas al aire libre alrededor del fuego y con la guitarra. Pero yo no estaba bien, no quería ir, porque no quería dejar a mis padres. Y no quería dejar mi casa, mi abuela, mis muñecas, mi cama, mis días de escuela ni mis amigos del barrio. Aún no lo sabía, pero ese "viaje" sólo habría sido el comienzo de una ambivalencia emocional y de un conflicto que a menudo serán mis compañeros en los periplos por el mundo.

Australia, Argentina, Chile, Bolivia, Tailandia y Camboya fueron los viajes de los años hippies, marcados por el deseo de aventura y desprendimiento. Cuba, Estados Unidos, Israel, Japón y Uruguay fueron los viajes de la edad adulta, en familia, en la que observas el mundo y tu manera de vivirlo con los ojos de persona adulta.

Y más tarde se descubren las muchas facetas del viaje. Huida, rebelión, desorden, este es el espíritu inicial que puede motivar la partida. Sólo después te das cuenta de que viajar es conocimiento y te enamoras de la diversidad, porque aceptando la diversidad de los demás puedes aceptar la tuya también. Así, lanzarse a la aventura se convierte en una forma de desmantelarse y reconstruirse en un microcosmos lejano y diferente, donde conocer y conocerse. 

La mochila siempre pesa mucho más que los diez kilos que te aconsejan llevar sobre tus hombros. Está llena de miedo, curiosidad, malestar, incertidumbre y deseo. Deseo de quedarse. Deseo de marcharse. Pero al final es importante irse. Porque es una oportunidad para separarnos de un yo que a menudo no es el verdadero yo y la pluralidad de mentes, culturas y personas nos enseña a discernir lo que nos gusta de lo que no nos gusta y a encontrar nuestra esencia.

El viaje para mí es una metáfora de vida, es el descubrimiento de un centro espiritual, un viaje a través de la propia geografía existencial, es nostalgia, separación y esperanza de volver. El viaje para mí es cruzar fronteras, abandono a lo desconocido, descubrimiento del otro, emancipación y libertad.

Libertad sobre todo para las mujeres, a menudo con ganas de tomar vuelo, atraídas por el abismo pero con miedo a empujarse, mujeres curiosas, inquietas, pero a veces estáticas y temerosas de desprenderse de sus raíces, de un espacio que las define y les da valor. Y así, desmantelar ese papel de mediador, a veces periférico y subordinado, se convierte en una necesidad vital para afirmarse, para construir la propia identidad, para escribir la propia experiencia y para apropiarse del espacio público.

También puedes viajar con las palabras. La traducción es una aventura que te lleva a otra parte y que convierte al traductor en una especie de Ulises que acorta distancias y conecta idiomas y mundos diferentes. Traducir es una inmersión en el mundo de las palabras, en el origen de la comunicación humana, para intentar romperlas y recrearlas en el contexto de llegada; es una interpretación subjetiva que parte de una multiplicidad de puntos de vista, un proceso creativo de construcción de sentido que no borra al otro, sino que lo acoge. La traducción es un puente que une y conecta, un acto crítico que no juzga, sino que educa para el encuentro. Traducir es cambiar la forma sin alterar la esencia.

 
 

CONTACTO

Para cualquier presupuesto o información, pueden contactar conmigo a través de las direcciones siguientes:

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